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Nina estaba de pie con un tazon de cereal entre las manos, llevaba sus jeans favoritos, sus converse favoritos y su blusa favorita, era el primer día de clases. 

-Nina por favor siéntate a la mesa como lo hacen las personas normales- 

su mamá la miro de arriba abajo, a Nina se le escogió el estómago cuando se le quedó mirando a su brazo «que no se de cuenta,que no se de cuenta» 

-¿que es eso?-pregunto su madre 
-¿que?-. con un dedo siguió las letras sobre la parte interna de su brazo  - ¿esto? es un tatuaje de henna.

su madre levanto las cejas, Nina se había hecho ese tatuaje la última semana de vacaciones y no era exactamente de henna.

-en una semana o más, ya no estará aquí- siguió mintiendo. 

-eso espero- contesto su padre que por primera vez había levantado la mirada del períodico.
Nina volvió a pasar los dedos sobre las letras y leyó en su mente “el infierno está vacío porque todos los demonios están aqui”

-yo también quiero uno así- exclamo Dan, tenía la comisura del labio manchado de chocolate.

-cuando seas grande tendrás muchos- le prometió Nina, el le  sonrío dejando ver que le faltaba un diente. 

-quizá a el no le gusten- intervino su otro hermano 
Nina sintió la sangre bajarse a los pies 

-creo que el,es el único que vale la pena en está “familia” - dijo Nina.
a samuel se le descompuso el rostro. 
Nina al ver la expresión de su hermano se arrepintió de verlo dicho pero se lo merecía, se merecía que lo odiara. 
dejó el tazon en la mesa y le susurro a Dan 

-tú eres como una rosa entre espinas- 
samuel dio un brinco en su asiento.
a su padre se le tenso el rostro y su madre la miro como sí estuviera loca. 
Dan le sonrio porque no entendía lo que le acaba de  decir, ojalá que se quedé como un niño por siempre 

-me tengo que ir- dijo samuel
-pero, no terminaste tú desayuno- 
-mamá,se me hace tardé- 
movió las llaves entre la mano, no soportaba ver la mirada de Nina,no soportaba la poca vergüenza de su padre. entre más lejos los tuviera de el era mejor 
-lleva a tú hermana al colegio- ordenó su madre 
-prefiero caminar- 
-está casi nevando, yo te llevó-
-no quiero que me lleves- 

la idea de ir juntos en el mismo auto les incomodaba a los dos. 

-Nina, por favor- samuel murmuro 
por un momento su hermano le pareció a un chico de 15 años, no de 20, le pareció ver a aquel chico que le contaba todo y era su mejor amigo, aquel en quién contaba cuando hacian travesuras, quién la protegia cuando estaba en el el jardín de niños, el que le contó que su padre engañaba a su madre y que su madre sabía pero no hacia nada, el fue quién estuvo ahí cuando ella vio ala amante de su padre. 

-está bien, vamos- 

cuando Nina subió al auto lo primero que noto fue el olor a jabón y aromatizante, tenía planeado mirar por la ventanilla todo el camino y poner su ipod a máximo volumen.
antes de que pusiera play a la primera canción su hermano hablo.

-¿el te ha llamado?- 

Nina considero saltar por la ventanilla, ¿cuántos huesos se romperia por saltar de la ventanilla de un auto en movimiento? un brazo roto, una pierna rota. no merecía la pena, no les daría el gusto de verla lastimada 

-sí- contesto 
-¿que quería?
-pregúntale tú, ahora es tú novio- 
-no me lo dijo-  

ni siquiera negó que estuviera con el, Nina sintió ganas de vomitar 

-!para el auto¡- exclamo 
-¿que?-
-!que pares el maldito auto- 
samuel fue bajando la velocidad, Nina salió del el auto antes de estuviera completamente parado 

-¿Nina que haces?- 
samuel salió tras ella
-!me das asco samuel!- le grito. -vete- 
-¿porque, porque soy gay?- -por utilizarme, por mentirme, por engañarme, por traicionarme, por que ahora no me vez como tú hermana, ahora me vez como tú competencia, eso en lo que te has convertido me da asco-

samuel se sintió pequeño como una hormiga, todo era cierto, se merecía el desprecio de su hermana, de su mejor amiga, de la pequeña niña a la protegia siempre. ahora la tenía que proteger de el mismo. la voz apenas le alcanzó para pronunciar 

-lo siento, sirena- 

cuando eran pequeños solían llamarse con nombres claves, Nina era sirena y el era león, en ese tiempo no dejaban de ver películas infantiles, escogieron nombres de sus personajes favoritos, la sirenita y el rey león eran sus favoritos 

-tú no eres león así que no me llames así-  

los ojos marrones de samuel se llenaron de lágrimas, volvía a parecer tan joven 

-lo amo más que a nada en el mundo- dijo en voz baja avergonzado 
-incluso más que ami- 
-incluso más que ami propia vida-
-eres idiota- gruño Nina 
empezó a caminar hacia la escuela, alcanzó a oír cuando su hermano murmuro un “un gran idiota”.
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